viernes, 10 de octubre de 2008

vira

El poeta rueda y piensa, se resbala en su lengua. Juega y se levanta, llora después calla. Vive, camina, se cansa de mirar; se desliza entre los telones de la farsa y aterriza entre los terrores de su maga. Canta, ríe, sopla, retoma y suspira para decidirse por renunciar. Toma y rechaza. Perdona y se arrepiente de perdonar. Revive y adormece desdoblando su milicia.
Es lo que hace el poeta en el primer trazo de la primera letra.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Cuestión

Alegoría, ¿por qué temes mostrarte?
Igual sos la puta de los infames.

malabar

Siento llegar el tiempo a mis pesares como un soplo helado que nace de la nada en la mitad de la noche. La soledad es parte del mañana y mi memoria no hace mas que desgastar las historias del pasado. Mi compañera, mi fiel amante, mi beso amado, el beso de aquel amor anhelando y por el tiempo olvidado. Mi soledad, néctar del opio imaginario que nace de mis dedos y abraza mis cabellos. Equidad parentesco con el desamor, con la desdicha y el desapego; el amor del sostenido que no callaría aunque se enamorara de un grito. Verso sin cabeza, sin pies ni manos, mas no le sobran las mejillas para recibir engaños. El tren se va y siento llegar la noche. El frío se apodera de las manos y en ellas habita la niebla. El palmoteo al aire agarrando suspiros fugados; el aleteo al tiempo que suspira mariposas de ensueño levantando vapor de lágrimas y polvo. Saliva lasciva que roza la primavera con aires de despojos malogrados. Lágrima mal vista y desvestida por la venganza de un flagelo sin precedentes. El sol, luz de cobardes, de los que añoran tener el apoteósico virus del tiempo. El sol, dios de los astutos que supieron llevar las horas a sus cobijas, peripecia de un don desempleado, de caballos incendiarios y engañados.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Cabal

Hojas de otoño que caen como milenarias gotas encarceladas en granizos en tardes tristes en las que el sol se esconde tras el hielo y la soledad se esconde del invierno. Piel de rostro destrozado por las arrugas de su infierno. Manos sepultadas en la tierra y semillas del tiempo. Palabras que no rozan paredes ni ojos en vano. Cabildo de esperanzas regaladas a los ciegos. Canto de gorriones que huyen de los siglos. Ritmo en el que las estrellas invaden la mirada del poeta y conquistan su papel. Ojos sin luz, sin dueño, sin cuello para mirar al cielo. Virtud sin dueño: casta sin credo: a ustedes van esas palabras que han muerto.

domingo, 17 de agosto de 2008

me urge

Me urge tanto, tantas cosas,
como por ejemplo :
tapar con un dedo las lágrimas del niño
o recoger de la tierra a la mujer y sus hijos.
También me urge agigantar mi mano para prestar abrigo a los hombres que con tristeza no pueden ser padres y a la vez quitar el frío.
Dar el último pan al que murió de hambre,
y atender al hombre herido con su esposa enferma y con su hijo en camino.
Quisiera acortar la distancia entre la infancia y la alegría pero cómo hacerlo con tantas heridas?

sábado, 16 de agosto de 2008

Puedo ser

Puedo ser la lluvia que rebota contra el suelo o puedo ser el suelo que rechaza a la lluvia.
Puedo ser el pincel que se desliza en el lienzo y que va dejando melancolías o alegrías por donde pasa. Puedo llegar a ser la mejilla que recibe un beso de despedida, o la nota cegada en una partitura por estar en disonancia con las demás. Puedo ser el techo que te protege del frío, pero también la ventana que se abre obligada por la brisa. Puedo ser la luz que alumbra tu camino, pero también la oscuridad que llegó antes que ella. Puedo ser una letra del poeta o puedo ser la palabra prohibida de su tinta.
¿Qué callará la puerta que siempre nos deja pasar?
Puedo ser el espejismo que viste cuando te apresuraste por atrapar tu futuro. Puedo ser la mano que te ayudó a salir del pozo pero también puedo ser la cubeta que te arrojó más escombros. Puedo ser la madre que cuidó a su hijo como a nadie los primeros meses de su vida, o puedo ser la fuerza que lo obligará a aprender a caminar. Puedo ser el desespero que te abraza cuando te sientes acorralado, o puedo ser la puerta que te indica la salida. Puedo ser el beso que nunca olvidarás, pero también los labios que ya te olvidaron. Puedo ser la felicidad que te contagió una mirada, o puedes ser parte de la rutina olvidada.

Dibujo sin saber qué es un trazo,
solo sé que tengo sueños en qué pensar.

Pinto sin saber la mezcla exacta para retratar el brillo del sol despejado a las 5:15 de la tarde,
pero sé atrapar el atardecer de manera que mi emoción nunca lo olvida.

Camino pero no sé el camino,
solo sé que la añoranza es la conciencia del ermitaño.

Siento pero no soy el viento,
solo sé que no puedo ser como él.

Lloro sin ser Magdalena,
pero sé que las alegrías son una metáfora.

Sonrío sin ser animadora de circo,
pero sé que la boca puede ser engañosa.

Amo sin ser Dios,
pero no puedo odiar sin dejar de ser mujer.

Vuelo sin ser pluma en un tejado,
Pero a veces también espero a que llegue el aire y me libere.

Crezco sin ser árbol,
pero puedo volverme pequeña como su semilla.

callo sin ser muda,
pero puedo sacrificar palabras para evitar callar la risa.

Observo sin ser un ave,
pero puedo estar tan cerca del sol como de la caricia.

Vivo sin saber vivir.
Sé que las alas están dormidas en las palmas de mis manos.

Puedo ver en la oscuridad sin ser un gato pardo,
pero puedo escabullirme entre mis párpados y sumergirme en la inmensidad de mi letargo.

Puedo creer sin saber la verdad,
y sé que hay mentiras que ni la picardía puede perdonar.

Juego sin ser un libro de cuentos para niños,
pero sé saltar y correr, especialmente cuando la vida lo solicita.

Espero sin ser el amor,
pero también sé que la espera compite contra el tiempo.

Enlazo memorias pero no soy tejedora,
mas veo pasar los años como hilo entre mis dedos.

Recuerdo pero no soy un libro,
solo sé que el paso de la multitud opaca la memoria como las nubes que abrazan a las montañas.

domingo, 27 de julio de 2008

a un hombre

El hombre esculca la hipocresía.

Un hombre enmarca a los canallas con el cincel en los marcos de sus puertas.

El hombre ama la vida si la vida lo ama a él;

Un hombre conquista a la vida antes de que ella lo conquiste a él.

El hombre ama a su mujer por ser quien es;

Un hombre ama a una mujer por el simple hecho de serlo.

El hombre puede traerte una estrella del infinito;

Un hombre puede envolver el infinito en tu estrella.

El hombre es dichoso si la vida le regala felicidad;

Un hombre es dichoso con solo probar la libertad.

El hombre se esconde entre sonrisas para no enfrentar la soledad;

Un hombre acoge a la soledad y la convierte en sonrisas.

El hombre se lamenta cuando las lágrimas se le agotan;

Un hombre las recoge y esculpe su futuro.

sábado, 26 de julio de 2008

carta para un hijo ausente

Aquella mañana despertaste como lo hacías desde que naciste, inclusive desde que me despertabas con tus latidos rompiendo mi sangre. Me saludaste igual a como lo hacías desde que dejaste de ser niño, sin rencor, sin odio, pero con las alas puestas desde antes de levantarte de la cama después de soñar. Me abrazaste con tus manos estan grandes y no tuviste que empinarte para abrazarme al cuello.
Cómo recuerdo tu sonrisa hijo, cuando me mirabas y con tus pupilas me gritabas cúanto me querías, cuando estrechaba tus mejillas ya llenas de barba que tapaban los hoyuelos que acunaba tu sonrisa tímida cuando veías a tu vecinita. Podrán pasar los años, pero en ti seguía viendo a mi niño, al que lloraba cuando no quería tomar la sopa o cuando ya su madre le hacia falta antes de la siesta.
Vuelve, vuelve que aún hay espacio en mi pecho para ti. Estoy dispuesta a entregarte de nuevo la vida que me devolviste al nacer, te puedo armar la cuna en medio de la luna de mis ojos para que duermas tranquilo nuevamente, pero vuelve. Qué mayor dicha para mí sería volverte a escuchar diciéndome "he vuelto…". Me he comido mis cobardes palabras hijo, porque me ilusiono cuando escucho pasos atravesando la puerta pensando que sos vos, pero que es el viento que se burla de mí haciendo crujir las viejas tablas recobrando tus pasos de niño.
y el cabello que tanto amabas…allí esta, viejo, blanco y maltrecho como mis manos y mi frente que cultivan arrugas por tantas angustias que me he guardado en el alma. Aún levanto la cortina de la cocina mientras lavo los platos y alucino viendo tu sombra feroz corriendo tras el viento.
¿Recuerdas hijo? ¿Recuerdas algo de lo que te digo?Daría lo que fuera por escuchar un "si", un "no", o "mas tarde te digo", pero solo ha quedado la brisa de tu ausencia. Tristemente te confieso que ya me he olvidado de tu risa que tanto hacia eco en la casa. Ya las paredes de lo viejas se pusieron sordas y se comieron los recuerdos. Solo quedamos yo y el viejo piso que te recibió tantas veces cuando empezabas a caminar la vida.
Si vuelves, prometo que haré mi mayor esfuerzo por recordar la receta de aquel postre que tanto amabas cuando eras chico y me devolvías el plato casi limpio y estirabas tus brazos que no llegaban mas alto de mi cintura. ¡Fue hace tantos años! Pero si tengo que entregar memorias de mi pasado para recuperar los tuyos, lo haré.
A veces con mi delantal limpio los barrotes y el borde de tu cama. También estiro las sabanas y sacudo tu almohada que entre los meses les va cayendo polvo. Cuando salgo de la habitación freno mis pasos con la ilusión de que llegue tu abrazo de la nada y me amarre por la espalda, y sienta de nuevo en mi oído tu aliento descargando alivio por sentir el olor de mi cabello que tanto te gustaba cuando colgaba por mis hombros y se rizaba entre tus dedos mientras te dormías en mis brazos. En la cocina mientras preparo todo para el almuerzo ¡ahí si que te recuerdo! Extraño tu presencia hijo, cuando me mirabas con tu cabeza descansada en tus manos sin pronunciar palabra. Tu sonrisa me hacia sentir la mujer mas maravillosa del mundo y de todo el universo, y sentía que yo era todo para ti -pero nunca fui egoísta, solo quise que tuvieras lo mejor para ti. Por eso te amé-. El viejo butaco no me ha abandonado ni tampoco aquel regalo de día de la madre que me hiciste en el primer año de escuela y pegaste en la nevera para que yo lo viera apenas volviera. Con el pasar de los años se le han ido los colores igual que a mi, pero ambos te seguimos esperando.
¿Qué hago hijo? ¿Qué tengo que hacer para que regreses? La angustia vive acorralada entre mis manos y mis ojos ya no quieren ver sino esta tu rostro frente a ellos. A la esperanza la he acomodado en la vieja silla que siempre estuvo frente a la puerta. Ya las lágrimas no caen y el nudo de la garganta se ha pasado a mis manos. Los brazos y las piernas me duelen, y los hombros me matan. La casa me da trabajo, pero más me da el mantenerme a mi misma en pie para cuando regreses.
Antes, recién desapareciste, con tu padre te esperábamos porque nos decían que en pocos días te tendríamos de vuelta. Yo me ponía el vestido azul de seda con flores blancas que me regalaste con tu primer sueldo.,y tu padre el traje de paño que usó en nuestra boda. No sé qué pasó. Una noche tu padre colgó el traje detrás de la puerta y allí se quedó.
Las llamadas cesaron. La última vez dijeron que pronto te tendría conmigo. Fue hace nueve años. El vestido lo he guardado pero no te ofendas, se que volverás con previo aviso y ese día te esperaré desde antes del amanecer con mi vestido limpio.
La casa se ha ido cayendo. Hace mucho no se de la fachada.
Al principio le abría la puerta a las vecinas. Pensaba que estaban preocupadas y que eran mis amigas, pero solo venían para saber si era cierto que me había vuelto loca. Decían que pobre de mí, que perdía mi tiempo y mis pocos años de vida restantes esperando a los que nunca iban a volver. Una de ellas dijo que estabas muerto. ¡Tuve tanta rabia!, pero sé con esa intuición de madre que nunca se equivoca que muy pronto estarás en casa.

rutina

Tengo en mi memoria la imagen de la mujer que lloraba incesantemente la muerte de su hijo. Recuerdo cómo se descolgaba su cabeza cuando ella trataba de acercarlo lo más posible a su corazón con la intención de cederle sus latidos. No pude soportarlo y dejé mi presente atrás y remarqué mis pasos del pasado. La calle se me hizo simple y tortuosa: un montón de almas detallando el piso levitando con el frío; un millón de sombras y un ladrón de recuerdos al final de ellas. No podía soportar los pasos de la humanidad retrocediendo hacia el peligro. Pasé al lado de un hombre entrado en años con su mano temblorosa y sucia tendida pidiendo caridad. También había una mujer agotada escarbando las bolsas de basura con su hijo prendido de sus harapos, un niño de nos mas de 3 años chupando su mano con los ojos tristes y apagados. No se podía reconocer cuál era el mas viejo de los tres.

Recordé cuántas veces he visto aquellas imágenes en fotos y periódicos extranjeros con fines publicitarios. Recordé que el hambre ya salió de los temas a tratar en la agenda de los que tienen la solución para acabarla de una vez por todas sin necesidad de exterminar a media humanidad. Reviví las imágenes de millones de personas marchando en contra de la indiferencia pasando por encima de las camas de los mendigos, asqueando su olor a hambre y desespero.

miércoles, 16 de julio de 2008

shh...

Deja hablar a tus impulsos: nos hacen creer que ellos son los brutos pero en realidad son los mas astutos.

sábado, 21 de junio de 2008

andar

No puedo detallar tus huellas mientras tengas la mirada clavada en la punta de tus zapatos. No, no puedo mirarte y hacerte creer que te espero al final del camino si tus pasos no me dan señales de optimismo. Corre, haz algo! pero no permitas que la niebla se enamore de tu andar. Si no quieres no desenlaces tus pensamientos, pero no formes una red para tus sentimientos.
El viento me ha contado que se ha tropezado con tu gabán hace muy poco, pero que lo sintió triste y solo, sobrepesando a un cuerpo sin alma al que abriga.
Nunca me dijiste qué secretos guardabas en tus talones. Siempre te veía caminar lento como si dudaras dar un paso sin preguntar al otro si lo seguiría o lo dejaría solo. Siempre con tu coronilla mirando al horizonte.
Te he esperado cuanto mas he podido pero la luna no me da esperanzas de tu llegada. Los abrazos que tejí para tí durante tantos años se han ido envejeciendo y la mayoría han muerto. Quedo yo y tu frío recuerdo que no se salva de los inviernos; quedo yo y la huella de tu beso en mi mejilla sepultada en mi rostro por tantas lagrimas y polvo.

vagando

Nunca es tarde para soñar, menos para un insomne.
En medio de las blancas del piano se tejen solemnes plegarias al dios de los silencios mientras el aire atrapa los restos de palabras que zumban en el oído en la madrugada.
A veces los suspiros no se callan, a veces la conciencia no duerme y allí es cuando el hombre quisiera despertar con una sonrisa que asuste al mal pensamiento. ¿Bastará entonces para el arlequín pintar su rostro con miles de fantasias para ser feliz?
Las manos al nacer entrelazan secretos subyugados por el oscuro y sosegado aparecer de las huellas hacia la existencia. ¿Qué guardan? ¿qué misterio guardan las palabras prohibidas para el ser humano cuando abre sus ojos a nuestro mundo? ¿qué miradas guardan nuestros hijos en su alma? ¿qué secreto imborrable guardamos los seres humanos? ¿el juego infinito del tiempo? ¿la sonrisa y confianza de nuestra muerte?

viernes, 2 de mayo de 2008

Si, asi ha sido el día de hoy, en el que solo me ha acompañado mi alma, la música y mi respiración. Cada segundo de hoy ha sido perfecto y la tarde me ha premiado- despues de dar gracias a la vida por poder ser su amante un día mas- con el sol frente a la ventana coqueteando con sus rayos estirándose como alas de unicornio entre nubes coloridas y tímidas. Ahora escucho a Isabel cantando a la vida y a los pecados que cometen los campesinos por defender incanzablemente su sueño de libertad. Quisiera que este sentimiento maravilloso durara el resto de mi existencia, este sentimiento en el que las palabras no alcanzan significado. Solo hay que sentir sus manos y sus labios para llegar a este estado. No hace falta nada mas que el saber de que estamos vivos. Ahora la tarde empieza a dar paso a la noche, pero sé que igual me arrullará con su niebla fría y acogedora, mientras las estrellas se descubren una a una detras de nuestro cielo.

domingo, 13 de abril de 2008

Mi atalaya

Quisiera recorrer las laderas y los pastos verdes que parecían crecer de mis manos cuando corría entre los cultivos de aquel sueño. Recuerdo cuando mi alma se escondía tras mi sombra. Era maravilloso encontrarla porque aparecía intacta, casi virgen. Las noches eran largas pero me encantaba porque cada madrugada llegaba una nueva estrella a tocar en mi ventana. Mis parpados eran graciosas alas de mariposas que cubrían mi par de soles. Mi sonrisa renacía cada día porque todas las mañanas la bañaba con el mar y la arropaba con las nubes que llegaban con el oceano. Las almejas me susurraban picardías, los caracoles me contaban secretos mientras los peces batían sus aletas entre los dedos de mis pies. El mar me acariciaba con sus algas pardas mientras mis piernas bailaban con las olas. Las gaviotas me traían noticias de lo que estaba por venir. Cruzaban el infinito y daban una vuelta por mi futuro anulando la sorpresa. Un día les dije que quería saber lo que era sobrevivir. Trataron de detenerme batiendo sus alas incanzablemente pero pudo mas la inquietud de mi curiosidad que la fuerza del viento contra mi voluntad.

jueves, 27 de marzo de 2008

27 de marzo del 2008

Hubo una vez una mujer que solo podía hablar cuando el viento no pasaba. Hubo una mujer que aprendió a amar todo lo que no era terrenal. Una mujer que creía que sus pies le bastarían para andar y sus ojos para mirar. Una mujer que lo unico que escuchaba era el grito del mar.

miércoles, 26 de marzo de 2008

caminando

31 de julio 2006

Hace poco yo vivía en el valle de la luna -donde todo es un desierto y solo estaba mi cuna-. La noche y sus estrellas, las nubes y sus sueños, la vida y su cordura formaban el mar que ahogaba mi locura. Caminando y caminando pisaba todos mis sueños casi siempre mirando al suelo por donde resbalaba uno que otro recuerdo. Las noches eran largas, los días soleados, - pero un buen día no garantiza que venga la felicidad a acompañarnos-.
Un día caminando me encontré con una estrella, me dijo que su vida era una pena; que iba a morir cayendo a la tierra. Quise salvar un pedazo de su estela, pero era demasiado tarde: la estrella cayó muerta en el hoyo de la existencia.

¿Que como nacen los faroles? ¿Que cómo mueren nuestras noches?
¿como nace la esperanza? Como muere la mañana.

Estoy aquí sentada entre las mentes, que cuerdas y dementes evitan siempre el tema de la muerte, y seré una mente mas entre la muerte de las mentes, que cuerdas y dementes se suicidan lentamente.

¿Que cómo nace una mirada? ¿Que cómo nace una sonrisa?
¿cómo nace la alborada? ¿Por qué dan muerte a sus vidas?

Caminando y caminando fui cayendo al abismo: ¿es posible encontrar el final de cada luna?
Cada noche preguntaba a las nubes que pasaban ¿por qué había tanta vida y tanta muerte entre las estrellas que lanzaban? Tristemente respondieron que aquí en el cielo, en la tierra o en el infierno, sea estrella, sea luna, sea nube o ser humano, la vida, la esperanza y la suerte conspiran para que todos creamos que al final está la muerte.