lunes, 4 de febrero de 2013
Tal vez mañana el sol aparezca cuando la luna aún esté despierta y su amor prematuro arrasará con el mundo en un choque de cuerpos celestes que sacará de órbita a nuestros ojos y demás cenizas victimarias. Tal vez mañana se apague la luz, cuando los cocuyos abandonen sus faroles en el mar de las penurias.
En este mundo
Veo una gaviota que se pierde entre las olas, recorre el universo con sus alas trasnochadas, regresa con el viento y enfrenta su existencia fantasmal a la indiferencia de los transeúntes. También aparece la barba de un viejo que va creciendo entre los azahares y que se enreda en sus uñas quebradas, sucias, unas cortas otras largas, con cadáveres de moscas que saca de su cabeza. ¿Qué será de aquella princesa que conocí en el laberinto? sé que siempre mira por la ventana extrañando la superficie lunar y añorando crecer entre las nubes, y que su horizonte se pone borrosa cada vez que el rímel entorpece su mirada al mezclarse con la tristeza. Allí, las palabras viven sobre los escombros de las añoranzas, en el fango de los tristes tigres hambrientos. El robusto callejón sin salida es la opción mas cercana para el hombre que habita y que se alimenta del desasosiego inclemente de la dulzura.
domingo, 6 de enero de 2013
Memoria inconclusa
Caen sobre la noche lamentos suscitados por los recuerdos maravillosos de un ayer. Mis codos han quedado inmóviles sobre la ventana, mirando al vacío como si el horizonte no existiera, como si nunca hubiera existido. Las lágrimas se niegan frente a las futuras palabras de mis labios y prefieren retroceder hacia mi garganta. Trago mi silencio. El atardecer me saluda y a la vez se despide, como los vestigios de la alegría que algún día colmaron mis esperanzas.
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