El milagro está donde menos se espera, el amor puede nacer, incluso, en el corazón de la persona con la que te cruzas todos los días; y cuando lo descubres ilumina todo, hasta la más íntima sonrisa.
Mil versos he escrito en tu nombre y cada uno está sellado en tu sobre, aquel que dejo en la mesa de noche junto al cofre donde guardo la promesa que alimentas cada día con tu maravillosa presencia y tu esperanza incesante y sincera.
Y esta es la plenitud alma mía, cuando encuentras la alegría donde menos la imaginas.