miércoles, 11 de febrero de 2009

Soñé tal vez -sin recordarlo me atrevo a soñarlo-, que una madrugada el sol no despertaba. Las alondras y golondrinas cantaban para alentarlo a abrir sus dorados pero el sol insistía en no despertar. Los hombres angustiados se abrazaban unos a otros evitando espasmos y los amantes se regocijaban con sus palabras y hacian el amor con sus miradas y aunque había tanto amor en el mundo el sol no despertaba. Los niños le regalaban sus noches, los abuelos le daban sus vidas, las madres dedicaban sus nacimientos al añorado nuevo sol de medio día. Pero el sol no aparecía. Decidimos abandonar este mundo porque no vale la pena entregar el alma a una causa sin vergüenza.

sábado, 7 de febrero de 2009

¿A dónde se han ido los días en que la lluvia no paraba de lamentarse en los techos de las casas? ¿A dónde se han ido las noches en las que la luciérnagas visitaban la ventana de los moribundos? ¿y las tardes en las que la sombra de la mariposa bailaba con la sombra del hombre que repasaba sus huellas? ¿y en las que regalaban su cadáver al ser mas digno de ver una muerte dulce, una muerte bella? ¿A dónde se han ido? ¿A dónde iré?

No hago mas que soñar con atardeceres que no perdonan errores humanos; con mares encarcelados y miles de postigos que no me llevan a ninguna parte. Sueño que con mi padre subo mas allá de las nubes y puedo hablar con el viento y escuchar sus ronquidos.