No puedo detallar tus huellas mientras tengas la mirada clavada en la punta de tus zapatos. No, no puedo mirarte y hacerte creer que te espero al final del camino si tus pasos no me dan señales de optimismo. Corre, haz algo! pero no permitas que la niebla se enamore de tu andar. Si no quieres no desenlaces tus pensamientos, pero no formes una red para tus sentimientos.
El viento me ha contado que se ha tropezado con tu gabán hace muy poco, pero que lo sintió triste y solo, sobrepesando a un cuerpo sin alma al que abriga.
Nunca me dijiste qué secretos guardabas en tus talones. Siempre te veía caminar lento como si dudaras dar un paso sin preguntar al otro si lo seguiría o lo dejaría solo. Siempre con tu coronilla mirando al horizonte.
Te he esperado cuanto mas he podido pero la luna no me da esperanzas de tu llegada. Los abrazos que tejí para tí durante tantos años se han ido envejeciendo y la mayoría han muerto. Quedo yo y tu frío recuerdo que no se salva de los inviernos; quedo yo y la huella de tu beso en mi mejilla sepultada en mi rostro por tantas lagrimas y polvo.
sábado, 21 de junio de 2008
vagando
Nunca es tarde para soñar, menos para un insomne.
En medio de las blancas del piano se tejen solemnes plegarias al dios de los silencios mientras el aire atrapa los restos de palabras que zumban en el oído en la madrugada.
A veces los suspiros no se callan, a veces la conciencia no duerme y allí es cuando el hombre quisiera despertar con una sonrisa que asuste al mal pensamiento. ¿Bastará entonces para el arlequín pintar su rostro con miles de fantasias para ser feliz?
Las manos al nacer entrelazan secretos subyugados por el oscuro y sosegado aparecer de las huellas hacia la existencia. ¿Qué guardan? ¿qué misterio guardan las palabras prohibidas para el ser humano cuando abre sus ojos a nuestro mundo? ¿qué miradas guardan nuestros hijos en su alma? ¿qué secreto imborrable guardamos los seres humanos? ¿el juego infinito del tiempo? ¿la sonrisa y confianza de nuestra muerte?
En medio de las blancas del piano se tejen solemnes plegarias al dios de los silencios mientras el aire atrapa los restos de palabras que zumban en el oído en la madrugada.
A veces los suspiros no se callan, a veces la conciencia no duerme y allí es cuando el hombre quisiera despertar con una sonrisa que asuste al mal pensamiento. ¿Bastará entonces para el arlequín pintar su rostro con miles de fantasias para ser feliz?
Las manos al nacer entrelazan secretos subyugados por el oscuro y sosegado aparecer de las huellas hacia la existencia. ¿Qué guardan? ¿qué misterio guardan las palabras prohibidas para el ser humano cuando abre sus ojos a nuestro mundo? ¿qué miradas guardan nuestros hijos en su alma? ¿qué secreto imborrable guardamos los seres humanos? ¿el juego infinito del tiempo? ¿la sonrisa y confianza de nuestra muerte?
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