jueves, 3 de marzo de 2016

El abrazo

Recuerdo su silueta  errante cortando el horizonte al atardecer después del abrazo. Mientras se alejaba, pensaba en que su perfil era similar al de a mi madre cuando liberaba suspiros, cargados de deseos encomendados al infinito. Recordé el ambiente de poetas que rodeaba mi casa y su aire, semejante al sonido que producía el aleteo de las gaviotas que ascendían en bandada cuando mi padre despertaba en la mañana y abrazaba la espalda de mi madre que solía estar en la cocina o en balcón.  
Mi padre...nunca morirá el eco de su guitarra incansable cuando solía desafiar al silencio. Siempre admiré la firmeza incesante de sus palabras y la habilidad de dibujar con sus canciones el olor a mar lejano, el ritmo incomparable de sus olas y el sonido místico del agua cuando acariciaba las piedras. También pienso en su mirada al cantar. Parecía sin rumbo, como si se perdiera en la eternidad de las huellas en la arena perpetradas en su memoria. Su brillo moribundo y la piel arrugada bajo sus ojos se pronunciaban en cada nota aguda y en las sonrisas cómplices y diminutas, mientras sus manos bailaban en las cuerdas, hipnotizado por la añoranza de aquel mar que envolvía historias y secretos.

lunes, 15 de septiembre de 2014

A Plenitud

El milagro está donde menos se espera, el amor puede nacer, incluso, en el corazón de la persona con la que te cruzas todos los días; y cuando lo descubres ilumina todo, hasta la más íntima sonrisa.

Mil versos he escrito en tu nombre y cada uno está sellado en tu sobre, aquel que dejo en la mesa de noche junto al cofre donde guardo la promesa que alimentas cada día con tu maravillosa presencia y tu esperanza incesante y sincera.

Y esta es la plenitud alma mía, cuando encuentras la alegría donde menos la imaginas.

domingo, 17 de agosto de 2014

veo nuestro tiempo...

Veo nuestro tiempo venir entre flores y laureles que crecen entre las rocas y evocan lo extraordinario. Siento la caricia, la esperanza y la alegría cada vez mas cercanas, arropadas entre tus manos, y te siento próximo a mi encuentro, como el reflejo de mi rostro que se hace mas grande cuando me asomo para ver tu alma y regalarte sonrisas. Veo tus ojos claros llegar pronto a mi encuentro y te siento tan cerca como si fueran mis propios pasos. Siento crecer en mi la sonrisa por mi pronto futuro a tu lado, irrompible, intocable, tranquilo y maravillosamente anhelado. Te veo, te siento, te escucho, te observo, te pienso y te vuelvo a pensar. El brillo de tus palabras y tu profunda mirada se mantienen intactas al lado de los besos, las caricias, las sonrisas, los segundos suspendidos entre suspiro y suspiro y por supuesto, entre tu vida y la mía.

viernes, 11 de abril de 2014

voce e...

En la tarde empecé a escuchar el eco de tus pasos acercándose a mi, pero en la noche había olvidado el dolor placentero de tu pronto porvenir y el placer de saber que estabas mas cerca de mi de lo que yo fingía saber. Esa noche me olvidé de ti, me olvidé de tu aliento, de tu sonrisa, de tu mirada, de tu voz, de ti sin voz. Como amnesia sentimental y repentina, me olvidé de que llegaste a existir mas allá de mis sueños,  porque esa noche supe que no fuiste real y que nunca lo serías, que todo ese amor y ese "dar y recibir" idílico era solo un gesto de dulzura de la vida para calmar mi inesperanza por la perdida de mi fe en el amor.
Es por eso, seudo-amor mío, que ya no espero la noche para verte, para sentirte, para remembrarte; y es la misma razón por la cual plasmo el dolor por tu ausencia en estas pocas palabras que morirán sin ser leídas por ti; es la misma razón por las que ya no soporto, no la vida, sino la vida que viví contigo y que retorna a mi memoria como una rueca a la cual, me niego, se le acabó el hilo. Es tu olvido el que me obliga a olvidarte y a no retornar mas a los tristes recuerdos de anhelos y boleros sin una realidad sorpresiva ni inesperada, sino mas bien demasiado esperada por quienes anhelaban su desgracia.

Ahora te digo nuevamente "adiós amor mío..." y no es posible completar la frase frente a tanta pena y desgracia que no cabría en las páginas de un libro.

sábado, 22 de febrero de 2014

 Si fuera cosmonauta soñaría con  atardeceres vistos desde mi balcón. Soñaría con la ansiedad de poder ver una estrella fugaz desde la ventana de mi habitación. Soñaría con el anochecer a media noche visto desde mis anhelos, vistos desde mis sueños. Si fuera cosmonauta, soñaría con ver la realidad frente a mis ojos día y noche, con sus motivaciones y sus desdenes, descartando la posibilidad de vivir entre la nubes mientras la realidad sucede y da tiempo a la vida mientras pasa y sucede...




lunes, 4 de febrero de 2013


Tal vez mañana el sol aparezca cuando la luna aún esté despierta y su amor prematuro arrasará con el mundo en un choque de cuerpos celestes que sacará de órbita a nuestros ojos y demás cenizas victimarias. Tal vez mañana se apague la luz, cuando los cocuyos abandonen sus faroles en el mar de las penurias.

En este mundo

Veo una gaviota que se pierde entre las olas, recorre el universo con sus alas trasnochadas, regresa con el viento y enfrenta su existencia fantasmal a la indiferencia de los transeúntes. También aparece la barba de un viejo que va creciendo entre los azahares y que se enreda en sus uñas quebradas, sucias, unas cortas otras largas, con cadáveres de moscas que saca de su cabeza. ¿Qué será de aquella princesa que conocí en el laberinto? sé que siempre mira por la ventana extrañando la superficie lunar y añorando crecer entre las nubes, y que su horizonte se pone borrosa cada vez que el rímel entorpece su mirada al mezclarse con la tristeza. Allí, las palabras viven sobre los escombros de las añoranzas, en el fango de los tristes tigres hambrientos. El robusto callejón sin salida es la opción mas cercana para el hombre que habita y que se alimenta del desasosiego inclemente de la dulzura.