lunes, 4 de febrero de 2013

En este mundo

Veo una gaviota que se pierde entre las olas, recorre el universo con sus alas trasnochadas, regresa con el viento y enfrenta su existencia fantasmal a la indiferencia de los transeúntes. También aparece la barba de un viejo que va creciendo entre los azahares y que se enreda en sus uñas quebradas, sucias, unas cortas otras largas, con cadáveres de moscas que saca de su cabeza. ¿Qué será de aquella princesa que conocí en el laberinto? sé que siempre mira por la ventana extrañando la superficie lunar y añorando crecer entre las nubes, y que su horizonte se pone borrosa cada vez que el rímel entorpece su mirada al mezclarse con la tristeza. Allí, las palabras viven sobre los escombros de las añoranzas, en el fango de los tristes tigres hambrientos. El robusto callejón sin salida es la opción mas cercana para el hombre que habita y que se alimenta del desasosiego inclemente de la dulzura.


No hay comentarios: