lunes, 15 de septiembre de 2014

A Plenitud

El milagro está donde menos se espera, el amor puede nacer, incluso, en el corazón de la persona con la que te cruzas todos los días; y cuando lo descubres ilumina todo, hasta la más íntima sonrisa.

Mil versos he escrito en tu nombre y cada uno está sellado en tu sobre, aquel que dejo en la mesa de noche junto al cofre donde guardo la promesa que alimentas cada día con tu maravillosa presencia y tu esperanza incesante y sincera.

Y esta es la plenitud alma mía, cuando encuentras la alegría donde menos la imaginas.

domingo, 17 de agosto de 2014

veo nuestro tiempo...

Veo nuestro tiempo venir entre flores y laureles que crecen entre las rocas y evocan lo extraordinario. Siento la caricia, la esperanza y la alegría cada vez mas cercanas, arropadas entre tus manos, y te siento próximo a mi encuentro, como el reflejo de mi rostro que se hace mas grande cuando me asomo para ver tu alma y regalarte sonrisas. Veo tus ojos claros llegar pronto a mi encuentro y te siento tan cerca como si fueran mis propios pasos. Siento crecer en mi la sonrisa por mi pronto futuro a tu lado, irrompible, intocable, tranquilo y maravillosamente anhelado. Te veo, te siento, te escucho, te observo, te pienso y te vuelvo a pensar. El brillo de tus palabras y tu profunda mirada se mantienen intactas al lado de los besos, las caricias, las sonrisas, los segundos suspendidos entre suspiro y suspiro y por supuesto, entre tu vida y la mía.

viernes, 11 de abril de 2014

voce e...

En la tarde empecé a escuchar el eco de tus pasos acercándose a mi, pero en la noche había olvidado el dolor placentero de tu pronto porvenir y el placer de saber que estabas mas cerca de mi de lo que yo fingía saber. Esa noche me olvidé de ti, me olvidé de tu aliento, de tu sonrisa, de tu mirada, de tu voz, de ti sin voz. Como amnesia sentimental y repentina, me olvidé de que llegaste a existir mas allá de mis sueños,  porque esa noche supe que no fuiste real y que nunca lo serías, que todo ese amor y ese "dar y recibir" idílico era solo un gesto de dulzura de la vida para calmar mi inesperanza por la perdida de mi fe en el amor.
Es por eso, seudo-amor mío, que ya no espero la noche para verte, para sentirte, para remembrarte; y es la misma razón por la cual plasmo el dolor por tu ausencia en estas pocas palabras que morirán sin ser leídas por ti; es la misma razón por las que ya no soporto, no la vida, sino la vida que viví contigo y que retorna a mi memoria como una rueca a la cual, me niego, se le acabó el hilo. Es tu olvido el que me obliga a olvidarte y a no retornar mas a los tristes recuerdos de anhelos y boleros sin una realidad sorpresiva ni inesperada, sino mas bien demasiado esperada por quienes anhelaban su desgracia.

Ahora te digo nuevamente "adiós amor mío..." y no es posible completar la frase frente a tanta pena y desgracia que no cabría en las páginas de un libro.

sábado, 22 de febrero de 2014

 Si fuera cosmonauta soñaría con  atardeceres vistos desde mi balcón. Soñaría con la ansiedad de poder ver una estrella fugaz desde la ventana de mi habitación. Soñaría con el anochecer a media noche visto desde mis anhelos, vistos desde mis sueños. Si fuera cosmonauta, soñaría con ver la realidad frente a mis ojos día y noche, con sus motivaciones y sus desdenes, descartando la posibilidad de vivir entre la nubes mientras la realidad sucede y da tiempo a la vida mientras pasa y sucede...