El frío recorre mis recuerdos. Siento que mueren. Desearía preguntarme qué sucede, pero en realidad no quiero saberlo. A veces quisiera no pensar para no caer en el diluvio de palabras en el que se revuelca mi cabeza. Quisiera no saber que existo ni de qué estamos hechos para no preguntarme si algo de esto tiene solución. El dolor por las almas que corren y no avanzan y por la triste sábana envuelta en el calor de la soledad impía me confunde.
Quisiera no saber que el sol existe para no despertarme cada día pensando en si seguirá despierto.