Esta mañana abrí la ventana de mis recuerdos y ví su rostro, claro como el aire que se escurría en mis dedos cuando hacía camino dejando mis huellas atrás. Cómo añoro las tardes de invierno abrazando el infinito y los sueños relucientes que resucitaban mi sonrisa. Cómo añoro la palabra escrita en aquella mirada profunda y el brillo de la vida prometida que crecía inalcanzable en sus párpados medianamente cerrados. Cómo añoro las aves migratorias que espantaban las nubes que amenazaban con oscurecer mi sol..
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