sábado 30 de mayo de 2009
Mayo
Una mujer caminaba espantando razones con su puntapié
buscando enemigos del viento espantando las hojas del otoño que había partido hacía un tiempo;
iba por la vida espantando lirones a su paso,
quitando palabras ignorantes con sus dedos, arrancandose la tierra de las uñas con el mismo fastidio que sentía por la desesperanza de la que se había enamorado su mirada.
Una mujer caminaba espantando las sombras de un amor duradero y pasado,
buscando recuerdos en los rincones para aplastarlos con sonrisas y miradas arrogantes,
intimidando al suelo con su paso firme y ruidoso
y con sus manos aplastando el viento que pretendía estropear el paso que desempolvaba su ira.
Una mujer rescataba sus sueños de las hambrientas garras del olvido
arrancando su vestido y su orgullo para ofrendarlo al averno de sus silencios.
Una mujer corría en contra del reloj
chocando contra las paredes rompiendolas sin importarle sujeto que justificara su existencia.
Una mujer arrasó con sus miedos y descubrió que tambien existía el cielo.
miércoles 11 de marzo de 2009
Jamás es tarde para encontrarse a sí mismo, jamás es tarde para perderse.
Ayer amé, hoy amé, quizas mañana el amor no exista, o yo no estaré.
El ir y venir de las palabras me marean. A veces quisiera no haberlas conocido nunca para no vivir atormentada por lo que no dijeron.
Susurros, no regresen, no vuelvan a su morada...no les abriré las puertas despues de que me den la espalda.
Tan llena de rabia y de temor está la tierra que vive a mis pies que a veces temo por su vida, a veces temo por mi muerte.
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Ayer amé, hoy amé, quizas mañana el amor no exista, o yo no estaré.
El ir y venir de las palabras me marean. A veces quisiera no haberlas conocido nunca para no vivir atormentada por lo que no dijeron.
Susurros, no regresen, no vuelvan a su morada...no les abriré las puertas despues de que me den la espalda.
Tan llena de rabia y de temor está la tierra que vive a mis pies que a veces temo por su vida, a veces temo por mi muerte.
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miércoles 11 de febrero de 2009
Soñé tal vez -sin recordarlo me atrevo a soñarlo-, que una madrugada el sol no despertaba. Las alondras y golondrinas cantaban para alentarlo a abrir sus dorados pero el sol insistía en no despertar. Los hombres angustiados se abrazaban unos a otros evitando espasmos y los amantes se regocijaban con sus palabras y hacian el amor con sus miradas y aunque había tanto amor en el mundo el sol no despertaba. Los niños le regalaban sus noches, los abuelos le daban sus vidas, las madres dedicaban sus nacimientos al añorado nuevo sol de medio día. Pero el sol no aparecía. Decidimos abandonar este mundo porque no vale la pena entregar el alma a una causa sin vergüenza.
sábado 7 de febrero de 2009
¿A dónde se han ido los días en que la lluvia no paraba de lamentarse en los techos de las casas? ¿A dónde se han ido las noches en las que la luciérnagas visitaban la ventana de los moribundos? ¿y las tardes en las que la sombra de la mariposa bailaba con la sombra del hombre que repasaba sus huellas? ¿y en las que regalaban su cadáver al ser mas digno de ver una muerte dulce, una muerte bella? ¿A dónde se han ido? ¿A dónde iré?
No hago mas que soñar con atardeceres que no perdonan errores humanos; con mares encarcelados y miles de postigos que no me llevan a ninguna parte. Sueño que con mi padre subo mas allá de las nubes y puedo hablar con el viento y escuchar sus ronquidos.
No hago mas que soñar con atardeceres que no perdonan errores humanos; con mares encarcelados y miles de postigos que no me llevan a ninguna parte. Sueño que con mi padre subo mas allá de las nubes y puedo hablar con el viento y escuchar sus ronquidos.
viernes 10 de octubre de 2008
vira
Se extinguirá la llama del sol de medianoche cuando los cocuyos abandonen sus faroles en el mar de sus penurias.
Se alzarán las voces de los gritos aplastados por los pies del muerto cuando la tierra se levante y decida acabar con el esperpento en el que se ha convertido el hombre.
No existe malicia sin perjurar, no hay abismo sin atacar, no existe silencio sin malgastar.
Tal vez mañana el sol despertará cuando la luna aun esté despierta y su amor prematuro arrasará con el mundo en un choque de cuerpos celestes que sacará de órbita a nuestros ojos y demás cenizas victimarias.
El poeta rueda y piensa, se resbala en su lengua. Juega y se levanta, llora después calla. Vive, camina, se cansa de mirar; se desliza entre los telones de la farsa y aterriza entre los terrores de su maga. Canta, ríe, sopla, retoma y suspira para decidirse por renunciar. Toma y rechaza. Perdona y se arrepiente de perdonar. Revive y adormece desdoblando su milicia.
Es lo que hace el poeta en el primer trazo de la primera letra.
Se alzarán las voces de los gritos aplastados por los pies del muerto cuando la tierra se levante y decida acabar con el esperpento en el que se ha convertido el hombre.
No existe malicia sin perjurar, no hay abismo sin atacar, no existe silencio sin malgastar.
Tal vez mañana el sol despertará cuando la luna aun esté despierta y su amor prematuro arrasará con el mundo en un choque de cuerpos celestes que sacará de órbita a nuestros ojos y demás cenizas victimarias.
El poeta rueda y piensa, se resbala en su lengua. Juega y se levanta, llora después calla. Vive, camina, se cansa de mirar; se desliza entre los telones de la farsa y aterriza entre los terrores de su maga. Canta, ríe, sopla, retoma y suspira para decidirse por renunciar. Toma y rechaza. Perdona y se arrepiente de perdonar. Revive y adormece desdoblando su milicia.
Es lo que hace el poeta en el primer trazo de la primera letra.
jueves 25 de septiembre de 2008
malabar
Siento llegar el tiempo a mis pesares como un soplo helado que nace de la nada en la mitad de la noche. La soledad es parte del mañana y mi memoria no hace mas que desgastar las historias del pasado. Mi compañera, mi fiel amante, mi beso amado, el beso de aquel amor anhelando y por el tiempo olvidado. Mi soledad, néctar del opio imaginario que nace de mis dedos y abraza mis cabellos. Equidad parentesco con el desamor, con la desdicha y el desapego; el amor del sostenido que no callaría aunque se enamorara de un grito. Verso sin cabeza, sin pies ni manos, mas no le sobran las mejillas para recibir engaños. El tren se va y siento llegar la noche. El frío se apodera de las manos y en ellas habita la niebla. El palmoteo al aire agarrando suspiros fugados; el aleteo al tiempo que suspira mariposas de ensueño levantando vapor de lágrimas y polvo. Saliva lasciva que roza la primavera con aires de despojos malogrados. Lágrima mal vista y desvestida por la venganza de un flagelo sin precedentes. El sol, luz de cobardes, de los que añoran tener el apoteósico virus del tiempo. El sol, dios de los astutos que supieron llevar las horas a sus cobijas, peripecia de un don desempleado, de caballos incendiarios y engañados.
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